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Levantarse

Un dia me prometi intentar que nada me afectara, dejar pasar los ataques, hacer caso omiso a cada intento de desvalorarme o simplemente ponerme una armadura y ser inmune a sentimientos que pudieran dañarme. Pero el tiempo y la circunstancias me hicieron ser más frágil de lo que aparentaba no ser. Aprendí a no guardar nada de lo que sentía, decidí mostrarme solo en quien verdaderamente creía poder confiar, aunque igual me pagara con traición. Decidí ser siempre yo en cada momento. Pero aun así segui siendo frágil. Tropezar y caerse quizas este mal, pero mal estaría no levantarse; limpiar las rozaduras, sacudir el polvo y continuar caminando. Mal estaría dejarse perder la carrera por creer que no tiene ningún sentido levantarse  y seguir corriendo. Mal estaría dejarse vencer por el enemigo sin levantarse. Verse perdidos, ausentes, sin ánimos, con miedos, sentirse solos y hasta creer que todo esta perdido es necesario. Tocar fondo siempre será el impulso que necesitamos para levantarn...

Recargarse

En la vida llegamos a sentir momentos en los que no podemos más; que nos cansamos de aparentar estar bien, que nos damos cuenta que no somos tan fuertes como creemos y ya no hay nada que nos pueda sostener en pie. Pero también sabemos que hay cosas que nos motivan y nos hacen levantarnos por más rotas que estén nuestras piernas.  No todos tenemos la dicha de disfrutar en presencia de uno de los motores más importantes como lo es LA FAMILIA. Quizás nos toque disfrutar a distancia o por redes sociales de aquellos que son fundamentales, de quienes siempre van a estar y aunque las circunstancias o los motivos nos hagan distanciarnos siempre van a estar. La familia no sólo es la de sangre, también es aquella que decides este para ti y siempre en conjunto serán ellos los que harán recargarse cuando creas ya no poder. Somos energía y cuando se agota no hay nada mejor que acudir, estar y tener serca a quienes mejor puedan recargarse LA FAMILIA.

Confesion

Alegre, divertido, vivaz, optimista, centrado, claro,  honesto, sincero, comprensivo.... si todo esos adjetivos pueden llegar a calificarme y ser fiel a ello es un gran compromiso.  Lo que quizas muchas veces me limite a poder mostrar lo real. Algunas pocas, quizás muy pocas personas me han llegado a conocer en realidad (lo cual ha llevado sus muchisisisimos años, la verdad) pero he de confesar  que no siempre puedo llegar a ser todo eso tan bueno. Como cualquier otro ser humano tengo mis altos y más bajos, que intento no aflorar ni demostrar porque bien reza el dicho "son más los que te quieren ver mal, que los que te quieren ver bien" así que prefiero guardarme muchísimas cosas que pasan por mi cabeza y siento. Estos últimos tres años me ha tocado vivir perdidas familiares importantes y relevantes, muchos no saben que me toco despedir de este plano a mis padres con tres semanas de diferencia y que lamentablemente estuvimos ausente para despedir a uno de ellos. De allí s...

Inesperadamente

En la vida hay muchas cosas que suceden inesperadamente. Buenas y malas, pero llegan sin aviso alguno convirtiéndose siempre en una sorpresa. Son tantas las cosas que se podrían mencionar, el nacimiento de un bebé, una ruptura amorosa, un nuevo trabajo... o cualquier otras circunstancias a las que hacer acotación,  pero el cuento esta en que así ganemos o perdamos. Muchas de ellas serán inesperadas. No es lo mismo ser consiente de algo, a que sorpresivamente ese algo te aborde de una forma abrupta; esto no quiere decir que por ser de esa forma tenga que ser algo perjudicial para nosotros.  Lo que me lleva a reflexionar en que sea lo que sea  que vengan o se vaya inesperadamente, siempre a la larga nos deja un aprendizaje bueno o malo, feliz o doloroso, rápido o lento, frágil o intenso. Pero a la larga un aprendizaje. 

Entre una conversación y otra

Entre una conversación y otra que he llegado a tener recientemente después de circunstancias bastante dolorosas por las que he venido pasando. He resuelto llegar a la conclusión de que el dolor es una emoción que en cierto modo siempre nos va acompañar en el tránsito de este camino llamado vida. El dolor, la añoranza, la sensación de vacío y la inconformidad en sus diferentes variantes serán compañeros latentes en nuestro andar. Pero lo mas importante será siempre no reprimirnos y soltar todo aquello que pueda llegar a oprimirnos el corazón y destrozarnos el alma. Tenemos el derecho a no estar en pie, tenemos el deber de no siempre sonreír, tenemos la potestad de decidir cuando y como expresar cada sentimiento que nos invada y sobre todo estamos obligados a sanar cada herida en el alma y el corazón. Es bueno  llorar, disimular y guardar el dolor no es bueno, suéltalo, llora, grita, patalea hasta que se te desgarre el Alma, solo así podrás volverte a levantar completo y bien, porqu...

Es tan complicado

Es tan fácil ver los defectos en alguien y aún más fácil sacarlos a acotación, sobre todo en esos momentos de rabia, donde las palabras son alfileres atravesando una hoja de papel. Pero, ¿porque se nos es tan complicado aplaudir, alabar, compensar y valorar lo que realmente tiene mérito en alguien? No sabemos mirar virtudes si no defectos, y estamos tan automatizados en ello que hasta ver las cosas buenas de nosotros mismos se nos hace tan complicado. Vamos perdiendo el valor de lo que realmente vale de nosotros y los demás.  A pesar que sean mas los defectos que puedan enumerar de nosotros, seamos más conscientes de lo muy poco, que pocos puedan llegar a enumerar, valorar y expresar de nosotros.  Tontos aquellos los que alguna vez no te hayan sabido apreciar y valorar. Q

Ser egoístas

"No seas egoista  comparte"... siempre hemos escuchado esta oración, infinidad de veces, infinidad de ocasiones e infinidad de circunstancias. Y gracias a ello podemos decir -yo no soy egoísta, yo comparto- pero la verdad es que al final todos en algún momento de nuestras vidas llegamos a ser egoístas. Sea en el ámbito que sea; profesional, personal, sentimental, familiar, etc. Somos egoístas al mínimo momento en que dudamos de si queremos dejar o no algo por el bien propio o de otros. Somos egoístas al sembrar la duda en otros, somos egoístas cuando no dejamos ir algo que por más que lo deseemos permanezca a nuestro lado. Pero somos más egoistas al sacrificamos por otros que no merecen la pena. Cuantas veces he sido egoista en mi vida, cuantas veces he sido egoista en dejar pasar oportunidades por no preferir escuchar un NO. Al final de cuentas siempre rondará la duda de si ha valido la pena en ser o no ser egoista.